Social Media Monitoring

El Derecho al Olvido. ¿Ha perdido google la batalla?

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó una sentencia relativa al denominado ‘derecho al olvido’ a principios de mayo. Google ha decidido poner los medios para que se pueda ejercer esa sentencia y se ejecute ese derecho.

La empresa ha diseñado un formulario a través del cual se podrá solicitar la eliminación de los resultados del buscador cuando un usuario introduce su nombre. Cada petición será analizada de forma individual y la decisión que adopte la multinacional intentará encontrar un equilibrio entre el derecho de privacidad y el derecho a conocer y difundir información.

derecho al olvido

El 30 de mayo, día en que entró en vigor la nueva normativa. Google recibió 21.000 formularios. Seguramente esos usuarios piensan que pueden desaparecer para siempre del panorama web. ¿Qué pasa si esa persona es famosa y cometió un escándalo que por mucho que Google decida olvidarlo, el resto de la sociedad no lo hace? ¿Puede ese usuario vivir definitivamente tranquilo? Internet, ese lugar en que somos y participamos todos. ¿Es posible olvidar?

¿Podrá Google lidiar la batalla de forma eficaz y rápida con las redes sociales que publiquen contenidos con derecho al olvido? Un proceso tan lento de ejecución, como es el proceso de desaparecer, puede que haga más daño si otras herramientas de divulgación de contenido empieza a publicar de forma masiva.

Cinco razones que demuestran que olvidar no es fácil ni rápido

Google a menudo puede decir no

Para empezar, Google no tiene la obligación de eliminar comentarios si son considerados de interés público. Para un político probablemente será una batalla perdida.

La sentencia sólo se aplica a información de carácter personal. Un negocio con malas críticas no tendrá ese tipo de privilegios a no ser que se trate de una organización que funciona sobre su propio nombre.

Existe una gran posibilidad de que Google simplemente se niegue a aceptar las solicitudes recibidas rebotando el problema a las autoridades locales de protección de datos. Este proceso prolonga la salida del motor de búsqueda y aumenta los costes.

Lucharás una batalla para siempre

Incluso cuando una denuncia sea exitosa, el problema no puede desaparecer. La información en Internet no se repite sólo en un medio y una sólo una vez. La viralidad hace que un contenido relevante se expanda en otros lugares como en las redes sociales, comentarios o foros.

No todos los motores de búsqueda se ven afectados por esta normativa. Ni siquiera la totalidad de Google.

Existen múltiples fórmulas para que los europeos realicen búsquedas y no se vean afectados por esta decisión.

Numerosas personas utilizan la versión Local de Google  como google.es, google.fr sin embargo, en el Reino Unido o Irlanda, paises de habla inglesa, utilizan generalmente google.com. Al parecer, este dominio no será censurado en absoluto. Tampoco lo harán sitios como DuckDuckGo, que no tienen oficinas o servidores en la Unión Europea.

Google puede airear lo que has hecho

Incluso cuando se utilizan distintas versiones locales de Google, los buscadores sabrán que algo está sucediendo. Cuando Google deja de mostrar contenido de un site por el incumpliento de los derechos de autor, deja un aviso de “En respuesta a una queja que hemos recibido…hemos eliminado 1 resultados (s) de esta página”.

De esta forma, una persona que tenga vetada la información sobre sus contenidos publicados en google, todavía se enfrenta a la bandera roja en sus resultados de búsqueda.

El hecho de que un usuario de Google puede identificar que algo malo existe en sus resultados de búsqueda es poco esperanzador ya que puede ir a google.com y ver la web en cuestión que su buscador local le ha vetado.

Si tú fallas, todo el mundo puede saberlo.

Al poder conocer los resultados de búsqueda que están ocultos y “predestinados al olvido” se puede generar un autobombo en los medios de comunicación. Un titular suculento podría ser “Las acciones que la gente quiere mantener en secreto”. Podría ser un recurso muy útil para los periodistas.